Creer-te
A estas alturas, parece que todo lo que dábamos por sentado puede ser puesto en duda en cualquier segundo. Estamos sumergidos en un mar de información donde es casi imposible distinguir qué es verdad y qué es una simple puesta en escena.
Imágenes fabricadas, noticias que parecen guiones de cine y relatos diseñados solo para tocarnos la fibra emocional.
El problema no es solo que nos mientan, alteren o exageren las noticias y la información, sino cómo dejamos que todo eso moldee nuestro humor, nuestros miedos y lo que creemos del mundo.
Gran parte de lo que vemos hoy en las pantallas no es más que un teatro. Hay una intención constante de captar nuestra atención a través del impacto, no de la verdad. Si nos descuidamos, terminamos viviendo en la realidad de "allá afuera", una realidad que ni siquiera podemos comprobar, y nos olvidamos de habitar nuestra propia vida.
El yoga quizás aporta una enseñanza muy valiosa, el discernimiento. Esa capacidad de observar lo que llega a nosotros sin dejar que nos absorba.
- Observar sin reaccionar: El yoga nos entrena para ser testigos. Cuando vemos una noticia alarmante o una imagen que nos moviliza , el reto es tratar de no subirse a ese tren emocional de inmediato. Es ver la información pasar, como quien mira el tráfico desde la vereda, sin dejar que nos atropelle.
- Volver a lo tangible: Mientras el mundo digital es puro humo y píxeles, sabemos que la respiración y nuestro cuerpo son reales. El yoga nos devuelve al "aquí y ahora". Es un cable a tierra que nos recuerda que nuestra verdadera vida ocurre en lo que tocamos, en lo que sentimos y lo que vivimos en el presente.
- Limpieza mental: Así como cuidamos lo que comemos, el yoga nos invita a ser selectivos con lo que dejamos entrar por los ojos. No necesitamos saberlo todo todo el tiempo. Vivir con la información justa y necesaria no es ignorancia, es salud mental.
El reto actual es no dejar que nos distraigan tanto. La libertad hoy consiste en tener la soberanía de nuestro propio estado de ánimo. Si nuestra paz depende de lo que diga un titular o de una imagen que ni sabemos si es cierta, no somos libres.
Vivir el día a día, enfocados en lo que sí tenemos cerca y en lo que sí es real para nosotros, es la mejor forma de no volvernos locos. Al final, la única realidad de la que podemos dar fe es la que experimentamos con presencia, calma y conciencia.
Euge 💫

😊
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