Comprender-te





Si miro hacia atrás, con la perspectiva que da el tiempo, me doy cuenta de que Respira Yoga no nació de un día para el otro. No es simplemente un espacio físico ni un proyecto aislado; es la realización de un plan de vida pequeño, lejano, que se fue tejiendo, a veces en silencio y a veces a los tropezones, durante algún tiempo, como mi ser o yo misma. 

Antes de llegar a esta sala, a este aroma y a mis "sin cuenta", habité muchos otros roles y transité otros caminos. Fui la joven abriendo puertas, la esposa construyendo a la par a lo largo de más de veinte años, la madre que vio crecer y transformarse a sus dos hijos, aprendiendo, entendiendo, aceptando, adaptándose a las exigencias de cada una de sus etapas y las propias. Hubo otros proyectos, emprendimientos compartidos y gestiones de espacios, donde puse el cuerpo, la mente y el corazon. Ninguno de esos pasos fue en vano. Cada uno de esos lugares, cada intento, fue mi escuela, mis intentos, mis sueños, mis anhelos. En cada ciclo dejé una piel y, a cambio, gané una certeza; y una certeza en esta vida, y en la suma de ciclos, es mucho, después de llegar hasta acá,  casi  sin ninguna. 

Hoy, al releer lo que vengo escribiendo desde que creo que compartir la experiencia es, compartirse uno mismo, veo un mapa claro de mis propias elecciones. Veo que cada reflexión es un mojón en el camino que me trajo exactamente hasta acá.

Comprendí, al darle forma a mi propio estudio, que "el bienestar suele encontrarse en las acciones más simples y en la decisión de cuidar los lugares que habitamos". Respira Yoga terminó siendo el reflejo de ese orden y esa belleza interna que tanto quise proyectar.

A través de los años, aprendí a filtrar el ruido del mundo, confirmando que "la libertad hoy consiste en tener la soberanía de nuestro propio estado de ánimo".

Y en un contexto que muchas veces no da respiro, entendí que elegir la calma no es mirar para otro lado ni vivir en una burbuja.  Escribí hace poco: "Cultivar la paz en nuestro metro cuadrado, en medio de las crisis que parecen eternas, no es indiferencia: es una forma de resistencia".

La experiencia me enseñó a salir del choque constante, de los bandos y las discusiones vacías, porque "observar no es ser indiferente, es tener la madurez de ver el conflicto sin ser absorbidos por él".  

Todo ese recorrido es lo que le da sentido a mi presente. Por eso, en medio del ritmo de la vida cotidiana, de los apuntes, los finales de la universidad (que sigo cuando puedo y solo cuando me hace feliz)  las exigencias de la rutina, mi mayor ancla y mi salvavidas es ese pensamiento simple y honesto: "Termina esto que después, hay yoga".

Todo lo vivido —la juventud, la maternidad, la familia, los negocios y emprendimientos, el estudio constante y el trabajo— fue el abono necesario para entender lo que hoy, con el camino recorrido, elijo celebrar todos los días: "Madurar es entender que la paz no es un regalo que alguien nos trae, sino un territorio interno que conquistamos poniendo límites sanos".

Respira Yoga no es solo un lugar de práctica. Es el destino del intento de un plan de vida. Es el espacio sagrado donde todas las mujeres que fui a lo largo de los años se sientan a respirar en paz, dueñas, de un nuevo  territorio, pequeño quizás, seguramente luego habitare otros. 


Euge 💫

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