Sentirte-te




Recordar es volver a pasar por el corazón. 

Hay momentos que nos marcan la piel para siempre. Esos segundos eternos en los que la pelota cruza la línea, la red se mueve y el grito de gol explota en la garganta. Si cerramos los ojos ahora mismo, seguro podemos volver a sentir ese latido en el pecho. En esos instantes no hubo mente. Fuimos una sola vibración. Fuimos un cuerpo sintiendo en su máxima capacidad, una vibración tan alta que parecía desbordarse del pecho y expandirse por todo el país.
Retené lo que sentiste en cada gol. Guardalo en el pecho, en la memoria celular, en el corazón. Almacenalo bien profundo en tu alma, pero no le pongas razón. No intentes explicarlo de forma lógica. Solo tenelo ahí a mano, disponible para todos los días. Esa chispa de vida no se fue; quedó grabada en vos.
Podés activar esa misma energía vital en las cosas más simples. Intentá recordarla todos los días. Y cuando sientas que te estás olvidando de esa intensidad, buscala ahí adentro. Buscala, que está en vos. El fútbol nos demostró que somos capaces de sentir. Esa emoción puede no ser solo un recuerdo pasajero; puede transformarse en una fuente diaria de energía y conexión.

Seguramente es difícil que,  al desaparecer el estímulo, el cuerpo recuerde. De eso se trata, de retener la sensación sin el estímulo presente. Esa energía se queda almacenada en la memoria. Podés anclarla en tu cuerpo presente, en tu aquí y ahora. Podés decirle a tu corazon "recuerda", y que lo sientan tus manos y tu pecho otra vez. Hacé el ejercicio, volvé al momento, a ese o a otro que puedas sentir con toda tu inmencidad y anclalo profundo en tu ser.

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